GEMA ALAVA
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EL IMPACTO DE LO PERECEDERO. By EDUARDO LAPORTE

El Correo. Seccion: Territorios. Cultura, Artes Plasticas
Bilbao, Sabado 19 de Diciembre, 2009

"Ceci n'est pas une pipe", reza un famoso cuadro del surrealista Magritte. Esto no es una pipa, pero lo que vemos es una pipa. O un lienzo con la representación, mediante la mezcla de colores, de una pipa. ¿Es realmente una pipa? ¿Podemos fumar a través de ella? La verdad es que no. ¿Es efímero el arte efímero? ¿Es efímero el beso que recibe una persona, su primer beso, solo porque dure apenas unos segundos? ¿Y si luego permanece en la mente durante años? No parece, entonces, tan efímero. Algo parecido sucede en el arte en general, y en su manifestación 'efímera' en particular. Y, como sucede a menudo en los asuntos artísticos, no es fácil acotar el concepto de lo efímero.

Rafael Doctor, ex director del Musac de León: «Es todo aquello que tenga una presencia vívida y no objetual». Fernando Rubio, artista con obras efímeras: «Es un concepto muy subjetivo, algo efímero puede durar un día o un año...» Para el crítico y profesor de Estética y Teoría de las Artes, Fernando Castro Flórez, buena parte de la tendencia actual se aleja de la «condición de eternidad propia de la monumentalidad clásica o decimonócica». El arte se «desmaterializa» y «el documento y el archivo «las fotografías que dan constancia de esos montajes» sustituyen al monumento y al museo», considera Castro Flórez. (…)

El mundo como lienzo

¿Quién es quién en el mundo del arte efímero? El filósofo y experto en arte Fernando Castro Flórez prefiere hablar de 'arte procesual', que vas más allá del concepto temporal de la obra, de su duración concreta, y que incluye trabajos como el de Francis Alys. Sin perder su carácter espectacular ni la clave deconstructora, dice este crítico, Alys desplazó, literalmente, una duna con la ayuda de un montón de gente armada con palas, en México D.F. Tituló a esta acción 'Cuando la fe mueve montañas'. Señala también el trabajo de Gabriel Orozco, Thomas Hirschorn o Isidoro Valcárcel Medina, «uno de los grandes maestros del arte de nuestro tiempo y eso sin dejar nunca de estar situado en los márgenes de lo institucional». (…)

Al artista del siglo XXI se le ha quedado pequeño el estudio, el 'atelier'. La ciudad para a convertirse en la superficie de trabajo, pero también el entorno rural, como vemos en el caso de Irijalba o un entramado viario a las afueras de Pekín, próximo proyecto de este artista. El mundo entero pasa a ser no sólo motivo de inspiración, sino también el mayor espacio expositivo posible. Así se entiende el último reto creativo de la artista madrileña residente en Nueva York, Gema Alava, que ha presentado un singular proyecto titulado 'Find me' (Encuéntrame). Alava convenció a varios de los artistas más cotizados de EE UU, artistas de altísima cotización en el mercado, como Robert Ryman, Ester Partegas o Lawrence Weiner, para que le dedicaran, desinteresadamente, una pequeña obra.

Una vuelta de tuerca al concepto de lo efímero, que juega también con la ocultación. Fueron efímeras las bolsas de basura con distintos 'smileys' de Ester Partegas, los aviones de papel hechos con billetes de dólar y fijados en árboles de Lars Chellberg y las galletas redondas de Maria Yoon, con su retrato pintado con colorantes y azúcar. No fueron efímeras, porque permanecen, otras obritas de arte colocadas, estratégicamente, en distintos puntos de la geografía estadounidense. El 8 de octubre, la artista convocó a los medios y al público en general para invitarles a participar en este curioso juego, carne de inspiración para una novela de Auster o Vila-Matas. Se dieron unas pistas para descubrir esos cotizados objetos, pistas insuficientes ya que a día de hoy muchos de ellos siguen exactamente ahí donde los dejó su propietaria, Gema Alava. La propia artista viajó hasta San Francisco, al conflictivo barrio de Tenderloin, para camuflar algunas cinco de las piezas que componen 'Find me'. Entre ellas, un librito titulado 'Find Me 2.0.', que contiene las coordenadas exactas de los lugares en que se colocaron las obras de arte y que quedó escondido en la biblioteca pública del barrio. Una suerte de 'bookcrossing' sólo que con obras de arte de artistas de primera fila, en vez de libros manidos por usuarios anónimos. No es mala empresa plantearse dar con ellos, por la parte poética que entraña esta aventura, pero también por la monetaria: a la firma consagrada se le añade esta peripecia creativa, indudable valor añadido en los inescrutables mercados del arte. Mientras, la pequeña pintura de Robert Ryman sigue oculta en una escuela de arte de Nueva York, a la espera de que alguien la encuentre. «Es el sitio que el propio Ryman eligió. Donde está no corre peligro y ahí seguirá por mucho tiempo, creo yo», sostiene Alava.

Los espacios urbanos, ya saturados de elementos, constituyen el lugar preferido para el arte efímero

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c) Gema Alava 2008